Cuando menos me lo esperaba, apareciste tu y cambiaste todos mis esquemas.
Siempre estuviste ahí y yo no supe verte.
Ese Alberto desapegado, que ya no tenía ilusión.
Ese chico que pensaba que no volvería a creer en el amor.
Pero llegaste tu y me devolviste la ilusión, y no sabes lo feliz que fui,
al volver a sentir aquellas cosas que jamás pensé que volvería a sentir.
Yo, sigo aquí. Quédate conmigo.
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