No existe rencor alguno. A día de hoy me regodeo en mi felicidad y pienso que aquella etapa no fue más que la ilusión de algo imposible, algo inalcanzable, me atabas, me robabas la energía que me fue dada por derecho, un derecho incondicional que no te pertenecía y te creías dueña de él.
Hoy, soy feliz al ver en lo que me he convertido y me paro a ver en lo que eres tu, un mero reflejo de tus miedos e inseguridades que proyectabas hacia mi y que acabó por desquiciarme.Hoy, me compadezco de ti, me compadezco de ti porque sigues atada a tu pasado, a tus recuerdos, pero debes saber que un recuerdo es a veces útil, pero no lo es cuando te ata y te hace dependiente de el.